← Volver a mi carta de los domingos

Texto publicado · Psicología para artistas

¿Y si no eres un fraude, sino un artista en proceso?

Carmen Acevedo · 9 jun 2025

Seguro que te ha pasado: terminas algo creativo, un texto, una escena, una canción, una idea, y justo después piensas:

"Esto ya lo ha hecho alguien mejor".

"No tengo nada original que aportar".

"Se van a dar cuenta de que no tengo ni idea".

Si es así, bienvenido/a al mundo de los que crean a pesar del síndrome del impostor.

Llevo días pensando en esto, y me he acordado del libro de Austin Kleon, Roba como un artista, que viene a decir algo que creo profundamente liberador:

Nada es completamente original. Y no pasa nada.

Y como aquí te cuento cosas más íntimas sobre mí, te voy a confesar lo que me ha motivado a reflexionar sobre esto.

Esta semana, en la sala de espera del pediatra de mi hija pequeña, había una mesita con papeles y pinturas para hacer más amena la espera. Una niña de unos 7 años hizo un dibujo.

Mi hija, de 3, la observaba con admiración. No dibujaba, no hacía nada: solo miraba obnubilada a esa niña. Cuando la niña de 7 entró a la consulta y se quedó mi hija sola en la mesa, se puso a dibujar el suyo.

Y me lo enseñó con orgullo. Me dijo: "es parecido, pero tipo sirena".

Estaba orgullosa y feliz con su creación.

Me pareció fascinante. Admirable. ¿En qué momento perdemos esa inocencia, esa creatividad pura y radical? ¿En qué momento nos contaminamos de juicios y de miradas externas?

En ningún momento pensó "no soy original", "soy un fraude", o algo parecido.

Al contrario. Sabía que el dibujo de la niña le había inspirado, lo utilizó como impulso creativo, lo unió con su imaginario de sirenas y seres marinos, y se dejó llevar.

Disfrutó del proceso y del resultado. Qué envidia, ¿no?

Lo que haces no tiene que ser nuevo para ser valioso.

Tu actuación no tiene que ser sorprendente, ni diferente a nada.

Tiene que ser tuya. Lo que creas, tiene que ser tuyo. Si te dejas llevar por lo que te importa, siempre va a serlo.

Y con eso basta.

Eres suficiente.

Un abrazo. No uno original, sorprendente, diferente. Un abrazo que he aprendido a dar dejándome llenar por los abrazos que me han dado. Mío. Para ti.

Carmen.

Seguir cerca

Mi carta de los domingos y otros lugares donde encontrarme.

Mi carta es para leer con calma. Instagram es para ideas breves que aparecen en mi día a día.